¿Por qué preferimos los alimentos dulces?

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No es un misterio que algunas personas sienten un alto grado de fascinación por los alimentos dulces, unos más que otros. Lo que sí muy pocos saben es que esto se debe a factores genéticos, evolutivos y cerebrales que se manifiestan especialmente en etapas como la niñez y la adolescencia.

A diario tenemos que realizar una serie de elecciones, de hecho todo en nuestro día a día tiene más de una opción: té o café, azúcar o endulzante; pan con huevo o pan con mermelada; ducha con agua helada o caliente, etc. Cada una de estas decisiones se basa en nuestro estado de ánimo, lo que a su vez determina nuestra disposición para realizar ciertas acciones.

En materia de alimentación es común que nos encontremos muchas veces diciendo “tengo ganas de comer algo dulce”. Ni siquiera es porque se nos antoja algo específico, simplemente necesitamos sentir ese sabor.

Desde un punto de vista antropológico, esta predilección por los sabores dulces se debe a que históricamente los sabores se han asociado a conceptos determinados: lo dulce a alimentos saludables y lo amargo a las comidas tóxicas. Por esta razón es que desde pequeños nuestro cerebro se educa, por decirlo de alguna forma, en base a que lo dulce es bueno para nuestro organismo.

Lo dulce y su vínculo con lo emocional

1378344_630723373647052_576738142_nEn los más pequeños el consumo de dulces, de forma controlada, permite que estos compensen la energía que gastan en sus actividades diarias, con la que les proporcionan este tipo de alimentos. Debido a que con el paso de los años la actividad física va disminuyendo, también es necesario que esa dosis de dulces se maneja en proporción.

Por otro lado, las cosas dulces nos traen beneficios emocionales ya que es bien sabido que estimulan la producción de serotonina, un neurotransmisor que nos ayuda a alcanzar cierto nivel de estabilidad y tranquilidad emocional.

Esta es información que nuestro cuerpo maneja, por eso en momentos de tristeza sentimos esa necesidad de ingerir algo dulce, con eso logramos disminuir la ansiedad y angustia.

Pero las cosas dulces no sólo nos acarrean beneficios físicos y emocionales, el consumo controlado de bocadillos dulces puede gatillar la oportunidad perfecta para disfrutar con nuestros seres queridos, acompañados de un exquisito café que nos permita generar ese contraste de lo dulce con lo amargo.

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